Valor camarada,todo por lo que hemos luchado es común a toda la humanidad,
la libertad no la recibimos en pedazos, ni por cuotas.
No nos importa la ingratitud del pueblo,
ni la deslealtad de los que dicen apoyarnos,
ni el estado que nos muestra los códigos penales.
Aguardamos impacientes el momento, nuestra hora,
el destino nos espera, allá al final del camino.
Los que nos acompañan
saben que la lucha es avance y retirada,
torturas y cadalso, esposas en las manos,
sangre en la boca que nos ahoga,
pero no importa, nuestro objetivo sigue allÃ,
no ha tomado partido diferente,
las gentes nuestras no se han ido y si se van,
la idea de libertad saldrá en su búsqueda,
nuestra grandeza se prueba en la derrota y en la victoria.
Todos aquellos que dejamos atrás
nos han dejado de herencia sus vidas,
siguen existiendo sin presencia material,
en nuestra mente y en nuestros corazones,
su ausencia no es el fin de la nación ni de nosotros,
ella necesita alimentarse de ellos,
tanto como nos alimenta a nosotros y aún más,
si creÃamos que la derrota pesa demasiado,
es más pesada la victoria,
más que la muerte.