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No se como empezó… y tampoco me interesa recordarlo…
No sabÃa ni el color de sus ojos… ni la textura de su piel… sólo sabÃa su nombre… también sabÃa que algo me llamaba la atención… no se que fue…juro que hasta hoy no lo se.
Un atardecer lo esperé en una esquina… ahà estaban mis ojos… puestos en su umbral. Luego de unos minutos… él salió… con su cuerpo… sus ojos… su boca… asà como era él… brillando… solo él podÃa brillar asÃ. Mi cobardÃa fue mucha… y él tampoco notó mi presencia… asà que me fui despacio… sin decir nada. La vida siguió como tenÃa que venir…y los meses pasaron… se fue la primavera… también el verano…Entonces fue el otoño… quien nos juntó esa tarde… sólo basto ver lo que decÃan sus ojos… que no era lo mismo que salÃa de su boca. Esa vez… me sentà fuerte… como no sentirme asà ante tal mirada… ante esa boca que la querÃa mÃa… Esa vez no fui cobarde… pero temblé,casi hasta jurarÃa que fue la primera vez que me sorprendà temblando asÃ. Cómo describir acá el vuelo de sus manos en el hueco de mi cintura? Cómo hacer que ustedes sientan el calor de su boca… esa que rozó mi piel, sin besarla…pero marcándola. Cómo hacerles entender a ustedes… que ni yo querÃa… ni él querÃa… pero nuestras almas nos jugaron en contra….
Y en una noche de otoño… ya ni recuerdo si era cálida o frÃa… en una noche de esas… justo cuando todo el mundo miraba otro atardecer… nosotros nos encontramos… luego de tanto esperarnos… él sigue mintiendo palabras de amor… y yo se las sigo
creyendo… amor?… No, aquà no hablamos de amor… eso está más allá de él… de mi…
Yo solo le prometà una espera eterna… ahà en la esquina de siempre y con la misma lluvia… él juró convertirme en reina… él ya cumplió. Ahora seguramente esperan el final de esta historia… si lo se… pero aquà todas las noches tienen un final… cada vez que nos despedimos… jamás sabemos si volveremos a vernos…a sentirnos… apenas cruzamos la puerta….ya comenzamos a esperarnos…imaginando que no volveremos más… aún no se cual es la magia que hace que nos volvamos a encontrar cada vez…. no se… es sólo eso… magia. Mientras tanto la vida sigue… y sus manos en el hueco de mi espalda también. Esta es mi anécdota… tampoco se si llamarla asÃ… historia?… no… tampoco… esto no lleva nombre… ni punto final… al menos eso sucedió hasta hace cinco minutos atrás, cuando comencé a escribir.
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