Micaela a la vera del camino con su traje recién cortado, que con un toque casi artÃstico de viejas tijeras oxidadas de mango negro pintado ya que era de la misma fundición que el resto, habrÃa logrado deshilachar puntiagudas tiras de distintas alturas que casi ninguna tapaba el cuerpo de la muchacha. Micaela, como ya decÃa, a la vera del camino, con ojos grandes mal delineados en negro oscuro y algunos detalles dibujados como las pestañas continuadas con una intencional curva hacia arriba, ya pasado de moda pero con cierta consecuencia en las miradas tentadas de su publico, mas bien causando impresión, mas aun resaltando para que nadie lo olvide para que está ella a la vera del camino. Micaela, repito, a la vera del camino con sus labios perfectamente rojos, casi iluminantes e incompletos por estar tapados en el hemisferio derecho de su cara por su extensa y densa cabellera preparada con ondulaciones falsas inventadas con un comercial shampoo para bebes y otras cremas de la misma marca que todos los productos que utiliza para su cuerpo, como el aceite para bebes que tan suave y sin brillo le deja la piel, su piel, tan prolijamente tostada por el sol con un tono casi diferente al que cualquiera alcanzara, mas bien, dirÃa sin miedo a equivocarme, Micaela calculaba hasta las temperaturas y tiempos de sus tostados, tanto en su cara como en sus piernas y el resto del cuerpo. Vuelvo a repetirlo, Micaela a la vera del camino, con largas botas oscuras de cuero puro con encajes perfectos en tonos blancos y grises conjunto combinante con la cartera donde ningún hombre sabrá jamás que lleva en su interior aunque estoy seguro que sus cigarrillos de aroma a tabaco negro envueltos en el empaque original dentro de un porta cajetillas de cigarrillos en cuero que al abrirlo y expulsar la cajetilla al mismo tiempo podÃa verse la envoltura original de colores rojo, blanco y azul y letras doradas, también un celular de tapita sin cámara, un encendedor de imitación de la tan conocida marca de de cinco letras talladas, este tenia tallado fippo, y también asegurarÃa que cargaba profilácticos y algún que otro juguete.
Carlos camionero de interprovincial, hombre flaco y alcohólico, fumador compulsivo de gesto enojado, carácter pesado y cargoso, mal humorado, mujeriego, apostador y delincuente.
Carlos que con poca frecuencia visitaba a su familia, que cada vez que veÃa a sus hijos los insultaba, que tenia una gran fama y bien ganada de golpeador, esclavizaba a su esposa y en esos dÃas que estaba en casa salÃa y se perdÃa en la noche sin volver a dormir, noche en la que su mujer se dormÃa temprano para recibirlo bien descansada por la mañana y tener la condición de soportar su maltrato y proteger a sus hijos que enviaba a la casa de su hermana, mujer de treinta años mayor a ella.
Carlos conductor de un viejo 1114 podrido, de oficio transportador de leña contratado, absoluto idiota, nunca avisaba el dÃa en que llegaba a su ciudad por lo que mas de una vez llego y saco a violentos gritos a la las amigas de su mujer y los hijos.
Carlos, hombre orgulloso de su parte mas intima, amplio gusto por los salones nocturnos de menos condición de luz natural o blanca, que con luces rojas alteran sus sentidos.
Carlos camionero que nunca dudo en levantar a nadie, de sexo opuesto claro, como de desayuno antes de llegar a su casa se detuvo a la vera del camino donde todos sabemos estaba Micaela.
Para ambos el impacto fue tremendo, y no puedo explicar mas la situación, solo puedo decir que el impacto fue tremendo, Micaela era su mujer.