Camino. ¡Hijos de perra, quién habrá sido! Tanta gente, la calle huele a miedo, a muerte, a confusión. Los noticieros se pudieron ver hasta hoy en la mañana. Hablan de cientos, yo creo que han sido miles. Qué bueno que te fuiste a ese congreso, no te gustarÃa ver esto. Uno de ellos era fotógrafo, seguramente fué él; pero cómo lo habrá hecho. Tropiezo, debo tener cuidado. Los edificios se desmoronan como “mazapanes”; jamás habÃa visto algo asÃ. ¡No puede ser, es el mismo parque! , el lugar en donde me confesaste que te quedaba poco tiempo de vida. ¡Si pudieras verlo ahora, no es más que un montón de escombros! En el radio dicen que fue de 7.5 grados en la escala de Richter. De lo que haya sido, de todos modos nos partió la madre. Te extraño amor. “Estoy enfermo, no me dan más de dos meses de vida” -dijiste- , yo no te contesté nada pero me dolió. ¡El sobre amarillo!; sólo a un pinche sicótico se le pudo ocurrir una broma tan macabra. Pero tú estás muerto, es obvio que no fuiste tú. Abro el sobre y saco una fotografÃa. Amigos desde la preparatoria; “amigos para siempre, juramos”. ¡Desalojen el área, va a entrar la maquinaria pesada!, grita el hombre que maneja la máquina. . ¡Nooo!, gritan desesperadas unas mujeres, que no han parado de excavar con sus propias manos. ¡No sabes cuánto te deseo amor, ojalá vengas pronto! Veo la fotografÃa y el horror me atraviesa la garganta. ¡Todo me da vueltas; alucino que las paredes se rompen como hojas de papel!, ¡No es posible, tengo que controlarme; debe ser un muy buen fotomontaje! No sé cuánto tiempo tarde en dar con el autor de esto, pero lo voy a encontrar y entonces … “Mis amigos me han dicho que te gusta, que te la comes con los ojos cuando la ves” -dijiste-, yo desvié la mirada y lo negué. ¡ “Por favor, desalojen el área, es peligroso que sigan aquÃ, puede haber más réplicas, más derrumbes”!, gritan los señores de las máquinas. ¡Mi cuerpo totalmente cercenado, en medio de un gran charco de sangre!; eso vi en la fotografÃa, que venÃa adentro del sobre amarillo. ” No te acerques a ella o eres hombre muerto”. ¡Te extraño tanto!, creo estar oliendo tu perfume ahora. Nunca les caà bien a tus otros amigos. Seguro que se enteraron que me casé con ella; y me jugaron esta broma “en tu memoria”. ¡A un lado, vamos a empezar!, gritan los señores de las máquinas. ¡Y qué pasa si todavÃa hay sobrevivientes!, ¿ya supieron de los bebés que encontraron en el Hospital Juárez? , dice una mujer que busca entre los escombros. Por más que corrÃ, no pude alcanzar al chamaco que me entregó el sobre; tal vez, él me hubiera podido ayudar a dar con esos malditos. ¡”No estamos traicionando a nadie”! -dijiste amor- , ¡”él está muerto, pero era mi amigo”! -contesté- ; ¡” no contábamos con el amor”! -dijimos a coro-. Camino, abro los ojos; silencio y oscuridad, “parece que ya pasó”. El polvo me hace toser. No recuerdo cómo salÃ, pero estoy fuera. Mi memoria me tranquiliza, tú no puedes estar herida, porque te fuiste a un congreso, ¡gracias Dios! Debo regresar a casa para ver qué se salvó, si es que se salvó algo. No es momento de pensar en esos perros, cuando todo vuelva a la calma, “ajustaremos cuentas”. Ellos no tienen por qué vengarte; ni por qué seguir metiéndose con nosotros! Si supieras cuánto la amo, no me habrÃas pedido que me alejara de ella; sobre todo ahora, que esperamos nuestro primer hijo. Amanece. ¡Cuántas horas llevaré caminando! Tengo hambre, no hay nada abierto. Todos se han olvidado de comer y de dormir. Le tienen miedo a las “réplicas”. Las risas andan extraviadas, porque no encuentran caras en donde acomodarse. Esto es un caos, quizá sea hora de ayudar un poco; todavÃa siento algo de fuerzas. La señora que busca, no deja de llorar y de excavar con sus manos, ¡pobre mujer, tal vez le harÃa bien descansar un poco y comer algo! Me acerco y le toco el hombro. Ella voltea, ¡ la reconozco, es mi madre!, ” señora por favor”, uno de los hombres la toma del brazo, ¿adónde la lleva?, ¡Mamá, por qué lloras, qué estás haciendo aquÃ! Presiento algo, no quiero acercarme, pero algo más fuerte que yo me obliga a hacerlo. Escucho tu voz: ” … si te acercas a ella, eres hombre muerto”.
La excavadora, el ruido de los motores, los gritos, los lamentos; tu cara, ¡tendremos un hijo, te amo! , “el sobre amarillo!, ¡mamá! Me abro paso entre la gente y me asomo. ¡Igual que en la fotografÃa, mi cuerpo totalmente cercenado, en medio de un gran charco de sangre!, ¡no es cierto, esto no puede estar pasando!, ¿entonces estoy … ? ¡Nooooooooo!