Sobre el campo de batallarevoletea un ruiseñor,
sobre las nubes donde el aire aún es puro
feliz canta una melodÃa,
vuela con la perfección del trazo de la saeta
y la luminosidad del rayo que dibuja
la grandiosidad del cielo allá en lo alto.
Más abajo la imperfección de la humareda
y el estrépito en disonancia con la calma,
se oye el tronar de los cañones,
opacan con su bulla el arrullar del viento,
impidiendo el vuelo silencioso de la vida.