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He tratado de hundir la piedra en el rÃo
en el silencio cuando dejo de morir,
labro para dejar de atormentarme
y quisiera al abrir mi puerta utilizar
como marfil tus hojas
Trenzo la nube
al cabalgar en mi reposo,
el árbol cargo
y recae,
me protege en la vigilia.
Seduzco al manantial,
que inflama mi cautiverio,
allà lo eterno amanece
y alguien aun su mundo crea.
¿Empezará el paraÃso?
El bosque ha retirado
a quien busca la puerta de escape
aunque posee más secretos de los retenidos.
dime súplica, ¿aun me contengo?
envileces a mi ser
cuando en mi mano, el conocimiento
posee y logra abundancia.
Si tu primera caricia fue una palmada,
¡como esperar que no llores!
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