Todo es efÃmero,
Nada es eterno.
Son las tristes palabras
Con las que empieza la vida,
El dÃa a dÃa de cada uno.
Nunca aciertas a pensar
Que algo que te sustenta
Y te alimenta
Algún dÃa se acabe.
Tus muros se derrumban,
Las esquinas de tus paredes se humedecen
Y las telarañas adornan los rincones de tu alma.
Seguir adelante se hace un suplicio,
Parar en el camino una solución cobarde.
ConfÃas en el consejo supremo de la amistad
Y en esos divinos designios
Que no pueden traer nada malo.
Aún asà ser positivo se hace difÃcil.
Las sombras se apoderan de ti,
Tu corazón se oscurece y,
Prisionero,
Te culpa de su cautiverio.
Ciego, sordo y mudo,
Estuviste sediento de ver
Anhelante de oÃr,
Ansioso por hablar.
Nada sucedió.
El silencio te abruma,
Las caricias que ahora imaginas
Te arañan la piel
Y los besos que añoras
Te desgarran los labios,
Mordidos de rabia y dolor.
La lÃnea se estrecha,
Decidir con la mente o el corazón,
Al bien o al mal,
No entiendes nada.
Todo se sucede deprisa.
Has dejado que tu corazón se vacÃe,
Totalmente,
No encuentras motivos,
Para volver a llenarlo.
Hablan del amor,
Su ausencia se hace notable.
Y los recuerdos pasan
De un lado a otro de tu memoria,
Los saludas al primer trago,
Al penúltimo los hostigas.
Palabras de desazón,
Verbos injuriosos
Y gestos traicionados.
VacÃo buscas,
Algo a que aferrarte,
Todos lo comentan,
Ves lástima en sus ojos.
Te levantas y gritas,
Luchas a sus miradas y,
En soledad,
Te marginas,
Te hundes,
Te auto animas.
El sentimiento es mas fuerte que tu,
Imposible de dominar.
Solo a veces,
Crees tener el poder de ti,
Mentira,
Solo lo crees,
Nunca lo tuviste,
Nunca lo tendrás.
Asà es,
Asà está escrito,
Asà funciona.
Marchita primavera,
De rosas negras plagada,
De besos robados,
De falsos recuerdos.
¿qué nos queda?
Nada.
Recuerdos y una copa.
Un cigarro, unas sábanas,
Una rosa, un papel,
Un motel, una canción,
Un baile y un adiós.
La puerta se cerró,
La mata se secó.
Nada es lo que queda,
Solo yo,
¿podré en mi confiar?
Quizá tampoco,
Mi corazón me traiciona,
Mis sentimientos se rebelan,
Esperaré descansar,
Solo eso pido ahora,
Descanso.
Dejar de soñar.
ExtraÃdo del libro “Bajo la Piel del Alma” de VÃctor Morata Cortado