Al despertar te vi junto a mÃ,
No estaba solo. Siempre estuviste allÃ.
Ciego que habÃa estado,
De La Muerte me habÃa enamorado
Y ahora, haciendo el amor con La Vida,
En adúltero me has tornado.
Por una vez, sus blancas manos me sedujeron
Más que las negras fauces.
Por una vez, su tierna mirada me cautivó
Más que sus oscuros ojos.
Por una vez, no me arrepiento de ser quien soy,
De estar donde estoy…
He vuelto con La Vida,
Aquella que tanto tiempo atrás
HabÃa salido de mÃ,
Que habÃa sido sepultada
Entre las sombras del cálido abrazo eterno,
Crudo, delirante… negro.
A escondidas de La Muerte,
A sus espaldas, estoy viviendo.
En el momento en que se percate de mi ausencia,
Gritará mi nombre y tendré que volver.
Mi destino es sólo uno, bipartido,
Una lucha sin tregua entre el Bien y el Mal,
Entre la Luz y la Oscuridad,
Conmigo mismo.
Amante Vida, quÃtame de la cabeza
A mi esposa La Muerte,
Que pronto vendrá a por mÃ
Y, aunque la vea a lo lejos llegar,
No quiero reconocerla.
Vendrá. Pronto estaré de nuevo a su lado. Es mi sino.
ExtraÃdo del libro “Bajo La Piel del Alma” de VÃctor Morata Cortado