SerÃa tan bello, también tranquilizador, confiar en que, devuelto al polvo, muerto, y disculpadas mis discrepancias, mis dudas, me recibirá el quién o el qué creador.
Pero, hoy, de nuevo, me conformaré con hallarte dormida, el televisor despierto, y convencerme, de nuevo, de que me estabas esperando.