BELLEZA INTERIOR
Con las uñas arranco, maltratada
la piel que te protege de los vientos
y me deja serena y remansada.
Alboroto con brÃo y sus estruendos
rompen mansos, estériles sosiegos
que aspiran a inundar nuestros lamentos.
Entre carne desnuda muestro ciegos
sentimientos que lamen las heridas
de arados sin semillas, sin labriego.
Hechura en bronce muestras retorcida
y se ajustan mis ojos a tu forma
como un traje cortado a la medida.
A golpe de martillo se transforma
con el dolor de un hacha en la cintura
tu voluntad. Hay una nueva horma
que yo quiero que adoptes con premura
mientras tomas tu tiempo y te planteas
si te gusta lo que ves. La escultura
resultante del cambio en que te empleas
me enorgullece a mà y te enorgullece
pues da de sà todo lo que deseas
y aunque te empeñas en buscar, parece
que ya no existen dos identidades,
capté tu esencia y nuestra unión ya crece.
Una nueva presencia en dos verdades
alimentando el tronco de la vida
empieza a hacer acopio de heredades.
Ya no quieres buscar una salida
que no ahogue tu alma misteriosa,
ya muestras sin ningún pudor la herida.
Quizás aún me sorprenda alguna cosa
germinando en el fondo de tu alma,
quizás será, quizás, tan dolorosa
que yo no quiera verla cuando mire
y vuelva mis sentidos a mirarte,
mientras con el dolor el aire aspire,
con la piel que una vez logré arrancarte.
Pero hoy tu latido es mi latido
y si me entrego a ti cuando te beso
es porque tu interior he conocido,
es por eso, mi amor, sólo por eso.
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