Escritor: Manuel Martin
Pseudonimo literario a partir del año 2008 : Arthur Charlan
Estas poesías estan encuadradas dentro del libro -SUEÑOS DE ALEJANDRÍA- Libro que será presentado por la editorial Trafford en Canada y en el Reino Unido / Oxford, el proximó mes de Septiembre para los países de habla inglesa. Tambien se pondra a la venta en la red, atraves de varias librerias como en AMAZON.COM o BORDERS.COM. Para el resto de los paises incluido en España. País en que será presentado en la ciudad de Figueres el primer sabado del mes de diciembre en la biblioteca municipal.
En este apartado se introduce el prologo del libro, para que conozcan un poco más al autor, al igual que un breve curriculum que será presentado a los medios de comunicación en España sobre los proyectos del escritor y artista, y unas cuantas poesías del libro citado anteriormente.
PROLOGO
Breve historia sobre el desarrollo del poemario -SUEÑOS DE ALEJANDRIA
Sueños de Alejandría surge durante una tarde frente al río Lyffey (Irlanda-Dublin) y con la mirada absorta en el horizonte sobre el puente del Ha’y Penny Bridge. Un 20 de diciembre del año 2.005, y los continuos devenires del escritor por las tierras de Irlanda y Escocia. Una de sus grandes pasiones, es la de dejarse llevar por las corrientes de los ríos al atardecer, mientras el influjo mágico de los adrededo-res lo impregna y le incita a escribir. Los primeros versos que darán origen a sus primeros poemas comienzan a tomar consistencia en la ciudad de Gerona (España) al paso del río Ter, sobre el puente de piedra, mientras termina de tomar sus apuntes en alguna terraza abierta de las ramblas de la ciudad.
Con el paso del tiempo decide viajar hacia tierras irlandesas y escocesas para seguir impregnándose del espíritu bohemio y tranquilizador de sus paradores. Lugares que le marcaran para finalizar su obra en un viaje inspiracional en el año 2006.
Con su vuelta a la ciudad de Dublín, volverá a recorrer el río Lyfffe de arriba abajo.Pero esta vez será sobre el puente O´connol Bridge donde encontrará su inspiración,mientras sus alrededores lo van iluminando con su luz difuminada y grisácea de sus calles. El río Lyffey es para nuestro joven poeta como la unión del pasado con el presente, como demuestra la historia del citado río que divide la ciudad. En Dublín in-tenta enlazar la idea del tiempo en su obra, cosa que consigue en cada uno de sus poemas desde el principio hasta el final. Es aquí donde el poeta funde su sentir
con la dama del amanecer y se transporta hacia el mismísimo interior del ser huma-no. Entonces nuestro viajero incansable camina cada tarde hacia Graffon Strett para terminar en el maravilloso parque de Stephen Green, costumbre que cogió para descansar y ordenar sus apuntes. Tras un breve período de descanso nuestro escritor se traslada hacia a ciudad de Belfast en Irlanda del Norte en autobús, a unas tres horas de distancia, pasando por numerosos pueblos de los cuales hay que destacar el pue-blecito de Derry, con el río Foyle, donde nuestro escritor se inspiraría para escribir su aclamado poema sobre la amistad.
Lo que sea que hace que nuestro escritor derrame sus versos por doquier, no debemos olvidar que una parte de su inspiración se la debe a los parajes por donde pasa, rebosantes de vitalidad. Acercándose con toda su energía a la diversión de los pubs, la música, la más pura teatralidad de los lugares por donde pasa dejan en él su impronta. La mezcla del pasado histórico y la calurosa hospitalidad de sus gentes le hacen vivir con entera confianza la magia que inunda el entorno de Irlanda y Escocia. En Belfast pasara horas caminando por los márgenes del río Lagan, a la vez que escribi-rá versos enteros sobre el puente del Queen Elizabetth Bridge, y en el Joyce, un barco que navega por el río desde la presa del Lagan hasta Stranmillis, llevando a turistas o simples pasajeros que quieren recrear su vista durante la hora que dura la travesía. Pero lo que más le impacto y le llamo la atención fue la vista de La media luna, unas enormes colinas verdes con la gran montaña en su extremo oriental. Será en esos instantes de encuentro con la belleza del momento, donde el poeta volverá a seguir escribiendo sobre si mismo y los temores que adornan al hombre y a la mujer moderna de hoy día. La belleza para nuestro escritor radica en la parte más oscura que llevamos dentro. Y es por eso que ante tanta belleza, y frente a la cima de Caven Hill, dará forma a las más profundas pesadillas y temores al que el hombre no
es capaz de enfrentarse y menos a un a hablar con los que nos rodean.
Su periplo por estas tierras le llevarán camino de tierras escocesas. Pero antes embarcara en el Stena Line, ferry que le conducirá hasta el pequeño puerto de Stranraer. Tras su embarque en el puerto de Belfast, observara a través de los ventanales del ferry las suaves y tranquilas aguas del mar del norte, y contemplara la maravillosa costa escocesa y el puerto de Stranraer, penetrando inexorablemente en la tierra de uno de los escritores más grandes de la literatura de escocia Rober Burns.
En tren recorrerá los majestuosos pueblos de estas tierras llenas de magia y encanto desde Stranrear hasta Tron, desde Kilmarnock a Carlisle, así hasta llegar a una de las ciudades culturales por excelencia, Glasgow. Estas tierras tan cargadas de misti-cismo encarnan en nuestro poeta una realidad que intenta plasmar en sus versos y palabras, verdades que llevamos dentro y esperanza que abortamos diariamente.
Durante el recorrido irá afianzando la primera parte del titulo del que consta el poe-mario “sueños” porque para él cumple a la perfección el efecto que provocan las palabras y connotaciones que conlleva. Los sueños evocan los viajes interiores a los cuales nos embarcamos continuamente. Un poema no es solo un objeto lingüístico que ha de funcionar a todos los efectos, si no un viaje al interior de uno mismo que ha de conmover y que el escritor consigue a todos los efectos.
Como un navegante solitario, desembarcara en la ciudad de Glasgow para seguir percibiendo la inspiración que nunca lo abandonaría en todo su trayecto. En esta maravillosa ciudad de aspecto gris y triste sus lamentos emanan de un amor indisimulado por la vida. Una vida auténticamente por encima de sus versos, donde la esperanza empieza a vislumbrarse en sus idas y venidas por el río Clyde.
Desde el altísimo puente de Erskine observa el castillo de Dumbarton Rock de donde el río Clyde se abre hacia su estuario y el mar. Día tras día va observando como la corriente arrastra sus versos hacia el horizonte, hacia sus lectores. En el valle del Clyde inicia su ascensión hacia la luz y la esperanza, movido por el romanticismo inmutable que lleva dentro floreciendo junto a sus aguas por doquier. No importa a donde vaya en el valle del Clyde, el arte, la cultura y la historia se encuentran al doblar la esquina, y nuestro poeta es conmovido por ello.
Poeta y viajero incansable finalizara su periplo en la hermosa ciudad y capital de Escocia (Edimburgo) una de las ciudades más bellas del mundo. Pero esta vez no serán las aguas de un río en donde busque su inspiración, si no en el Princes St Gardens, donde antaño fue un lago, hoy día se levanta un majestuoso jardín donde la gente pasea y toma un respiro del duro ajetreo de la ciudad. Sentado frente a un reloj de flo-
res y un cuco mecánico empezara a tomar apuntes de sus últimos versos. Waverley Bridge será el continuo paseo que tomará cada día hacia la Mille st para reordenar sus pensamientos en alguna casa de te, mientras deja atrás el monumento levantado en honor al escritor escocés Walter Scott.
La llamada Atenas del norte dejará asombrado a nuestro escritor que desde la colina de Carlton Hill salpicada de monumentos de estilo griego escribirá:
El poeta escribe desde su interior
para abrir puertas que están cerradas
para secar las lagrimas de tristeza
y convertirlas en sencillos versos de amor.
Para volver de nuevo al origen, al principio, al puente de piedra de la ciudad de Gerona donde mirando hacia el horizonte del río Ter dará por cerrado el poemario titulandolo Sueños de Alejandría. Escogiendo Alejandría por el tiempo, por la evocación que conlleva, por la carga mágica del nombre que nos transporta a un pasado romantico, un nombre que une a la vez el presente con el pasado, donde las palabras son eso mismo que dijimos al principio, sueños y el escritor vuelve a recordarnos:
Todavía hay un reloj que marca las horas
y empaña el vidrio con cada amanecer
esculpiendo en el aire
Maria G. Lorca / colaboradora y articulista.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
EXTRACTO DE LAS POESÍAS DEL POEMARIO: SUEÑOS DE ALEJANDRÍA
Las palabras marcan las pausas
entre la soledad y el viento.
Espacio donde el artista
cabalga en duelo
para hacer de la llama
una dulce vela
que aclare las voces perpetuas del escriba.
……………………………………………………
Luna triste
la que sucumbe al olvido
al rígido ayer hundido en la mar.
La que no espera al alba mordiente
arrullando su desnudez.
Perpleja e inflexiva se deshoja
como el pájaro que deja de cantar,
como la ola que ya no rompe en las costas
o las flores que ya no brotaran.
Luna triste
la que no completa el libro,
la que muerde la manzana de la muerte.
………………………………………..
Nací artista para pintar los labios de sombras
de sueños acompañados de tus besos enamorados.
Nací artista para barrer tus carnes de tu muerte
y escribir despacio para alardear de mis ansias
y acariciarte con las palabras de mis manos.
Nací artista para vislumbrar el túnel oscuro de tu pasado
aterrizando en tu presente al revés
sin más animo que un tropel de esperanzas y fracasos.
Nací artista para desvelarme en las noches
pensando en la nada con el viento en la mano.
………………………………………………
Quiero navegar a vela sobre mis sueños
fundir mis palabras entre los vientos
desenterrando nombres de un pasado remoto
bajo un viento blanco.
Quiero ser el recuerdo de un viento azul
mirar frente a mi ventana y encontrar a mi viejo árbol gris
con sus raíces profundas y alargadas.
Siento la noche blandir sus campanas rojas
y a atenea derramar su amor sobre la arena del mar
mientras las palabras se venden en los mercados
emergiendo de sus sabanas negras.
Quiero sentir el silencio en mis venas
y el ulular del viento en las noches más cerradas
al alcance de mis dedos.
Y escuchar el sonido de mi pecho en la distancia
Y el eco de mi mortalidad.
……………………………………….
Nada se pierde
ni el tiempo
ni las horas repartidas por el aleteo de un árbol sin hojas
ni el párpado mortal sin fragancia.
Si te dijeran
que las campanas no tienen sonidos para los encuentros vacíos
diles que el silencio guarda en el crepúsculo
las lagrimas de su llanto.
Que nada se pierde,
ni la imagen desnuda de una mujer
ni los sueños guardados en un armario
ni el resplandor de una noche sin oscuridad.
Nada se pierde en la quietud de los bosques,
porque ellos han aletargado el tiempo en sus veredas
dormido en la memoria del tiempo.
………………………………………………
Regálame el silencio de tu amistad
Las palabras de tus labios
La herida de tu pecho
La muerte prematura de tus células frente al mar.
Regálame el tímido despuntar del alba en tu ventana
Tu mirada en mi mirada
El vuelo de la libélula en la brisa de tus sueños
La libertad de tu sonrisa en la verde hierba.
Regálame una noche donde las palabras sean eternas
Y la luz del mediodía bese la sangre de tu boca pintada.
Regálame una noche donde
Tu mirada en mi mirada
Sea solo el sinónimo de amistad.