|
|
Yo iba a escribir algo, en ciertas circunstancias. Algo que me nacÃa desde el pecho, en cierto momento.
Iba a escribir la sensación de ese conjunto, la persona y el instante.
El roce de esa mano y esa piel.
El momento se quedó adherido a mÃ. En mi retina. En mi piel. En mis nervios. Pero por cierto tiempo. En esas circunstancias. Que ahora, tres horas después son otras, otros momentos se colaron en mi inconsciente y no los pude sacar de ahÃ. Aunque quiero recordar lo que iba a escribirle, no puedo. Era una emoción ahora lavada por otra, y solo queda de ella el recuerdo gráfico y el táctil.
Sustituida, la que iba a ser mi perdición eterna, la que era la constante de mis años…en ese poema de hace tres horas. Pero la eternidad cambió de rostro. Y ahora pienso ¡que constantes variables tengo en mi vida!. ¿Acaso no querré creer, en ciertos momentos, en ciertas circunstancias, en su constancia en mi vida, tan solo (y cayendo asà en un espantoso egoÃsmo) para atar mi alma a algo que puedo ver, sentir y tocar en la realidad?
¿Acaso no querrÃa tenerlo por religión, solo para hacer de esto que siento algo sublime pero transitorio?
Acaso, acaso, acaso. Y ahora tú, nuevo Ocaso de mi vida. Nuevo Sol de mi nacimiento. Me escribes dos lÃneas y olvido mi antigua religión.
¿Serás, en este momento, tú, mi nuevo rito de iniciación?
|