¡QUE RAZON TENIA!
Por: Humberto Gutiérrez GodÃnez “El Rayito
¡A ustedes los presentes!
¡A ustedes los ausentes!
¿Saben? VenÃa de mi casa, abordé el camión, tomé el asiento junto a la ventana, alguien me tomó del hombro, pronunció mi nombre y yo con asombro recordé su cara.
¡Qué tal Maestro! ¡Quién lo hubiera dicho ¡ ¡Ya han pasado muchos años!
Ha cambiado, veo que ha dejado sus mejores tiempos, sus gratos momentos en aquella aula.
MÃrese, cansado… ¡Ya anda con bastón! ¿Usa lentes? ¡Ya esta jubilado!
Pero, pero si fue casi ayer cuando con sus manos abrÃa nuestros ojos y nuestras conciencias.
¡SÃ! Usted que con gran paciencia despertaba sueños, creciendo en cada uno de nosotros, sembrando esperanzas bajo de su sombra!
Mostrándose en pleno como un ser humano, porque le dolÃa nuestro dolor, le angustiaban nuestras penas, gastaba horas…
Mientras blanqueaba su pelo nuestra rebeldÃa.
Pero lo confieso, llegamos a odiarlo por sus letanÃas, por aquella necedad de hacer las cosas ¡Bien hechas! ¡Viejo loco! ¡Cómo nos joroba!
¿Por qué no se enferma?
¡No, ahora no se rÃa, porque en aquel entonces nos cegaba el tiempo la poca cordura!
¡Ah! ¡Que por nacimiento éramos inteligentes! ¡Que sus enseñanzas eran solo en vano! Mientras ansiosos aguardábamos el timbre que nos salvarÃa de estarle escuchando.
¡No se diga cuando usted faltaba! ¡A que salvadota!
Porque la tarea estaba incompleta o no la habÃan llevado.
¡Ojalá y nunca volviera! ¡O que nos pongan a otro de esos que no hacen ya nada…!
¡ Cómo el maistro del año pasado que era rete cuate, que nos dejaba solos haciendo desmanes.
¡Uuuuh! Y la maestra que era buena onda, lÃmese y lÃmese las uñas para verse bella.¡Nooo, todo cotorreando! ¡Ignorantes siempre de su sacrificio!
Creo que más de alguna vez lo vimos llorando, usted aparento ser inmutable ¡Duro! Dueño de esa voz que enchinaba los adentros. ¡Supérense! ¡Luchen! ¡No crezcan mediocres!
¡Lo que hayan de ser sean lo mejor y los mejores! ¡Que pálidas voces sean un mismo canto!
Asà cada año nos dejo partir, salió de nuestras vidas dejando sus pasos, recogiendo rosas y grandes cosechas.
Hoy, hoy nos reencontramos.
Pero… ¿Pero esta llorando? ¡No maestro!
¡Deje consolarme en su anciano pecho que casi deshecho de recuerdos lleva!
¡Déjeme abrazarle por aquellos dÃas que siempre se fueron!
¡Quien lo hubiera dicho! Hemos ya cambiado, veo que ha dejado sus mejores tiempos. ¿Se marcha?
Antes que se vaya déjeme decirle…
Creo que nunca es tarde para dar las gracias!
¡Porque fue mi ejemplo! ¡Y que razón tenÃa!
¡A ustedes los ausentes ¡
¡A ustedes los presentes!
Opiniones al Email: rayito120@otmail.com sitio: rayito120.spaces.live.com
(Basado, dedicado e inspirado en su padre Prof. Eduardo Gutiérrez Padilla)