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JJ Prado Sola Invitado
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Publicado: Sab Jun 19, 2004 10:39 pm Título del mensaje: Golpes de suerte |
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Juanito, un ex-boxeador con la nariz aplastada en la cara y el casco un poco sonado, miró de reojo a Rosita, la secretaria, que de lado a lado de aquella sala iba paseando su minifalda roja y su suéter ajustado, con un papel en la mano de un archivo a otro, haciendo un ruido atroz con los tacones de sus zapatos; momentos antes había mandado a Juanito a freír espárragos por haber intentado ligar con ella, y le había dicho que esperara calladito, que ella tenía mucho trabajo. Al cabo de un rato Rosita se sentó frente a su escritorio y siguió pintándose las uñas de la mano izquierda.
Al poco sonó el intercomunicador que había en la mesa de Rosita y desde sus entrañas salió una voz que dijo: “¡Preciosa! Haz pasar a ese tipo”. Juanito se incorporó y avanzó hasta la puerta del despacho con torpes andares. “¡Tengo un trabajo para ti; Juanito!” Le soltó Braulio, un hombre obeso que fumaba tras la mesa de su despacho de detective privado. Juanito pensó que era su día de suerte: cobraría cinco mil duros tan sólo por dar una paliza a un tipo; por lo visto engañaba a su mujer (una señora de familia “bien” de Barcelona) que quería dar un escarmiento a su joven e infiel marido.
Esa noche, cuando aquel tipo llegó en su flamante Supermirafiori al hostal de carretera donde le esperaba su amante, Juanito ya llevaba una hora ahí. En cuanto bajó del coche, el ex-boxeador se abalanzó sobre él, lo derribó y sin mediar palabra se dedicó a calentarle la badana durante un buen rato, al final del cual le dijo: “¡Esto de parte de quien te bien te viene!” Y se marchó. En realidad la frasecita que le habían encargado que dijese era: “Esto de parte de quien bien te quiere” pero era demasiado complicada como para memorizarla Juanito.
Al día siguiente a primera hora el ex-boxeador estaba como un clavo, con una sonrisa de oreja a oreja, en el despacho de Braulio, dispuesto a cobrar el resto de lo acordado. Braulio le recibió serio, con el gesto fruncido… “¡Eres jilipollas; Juanito! –Le espetó- ¡Lo has dejado en coma! Te dije que le metieras cuatro hostias y tú vas y lo matas…” Braulio paseaba por el despacho como un león enjaulado y Juanito agachaba la cabeza balbuceando una especie de disculpa.
Al final Braulio logró serenarse y ante la sorpresa del ex-boxeador, le entregó el doble de lo acordado, con la condición de que desapareciese de la ciudad durante un tiempo con cualquier excusa y que no se volviese a arrimar por aquel despacho. “Si se entera la pasma –Le dijo- nos colgaran de los huevos”. Juanito le prometió que no diría una palabra aunque lo mataran y se fue por la puerta trasera.
En el callejón saco los billetes y los contó cuatro o cinco veces, luego se alejo de allí silbando y pensando que la suerte le había sonreído.
Fin |
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Publicado: Sab Jun 19, 2004 10:39 pm Título del mensaje: |
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